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Qué es la tecnología OLED?

OLED son las siglas de “Organic Light-Emitting Diode” o diodo orgánico de emisión de luz y consiste, como su nombre indica, en un diodo que se basa en una capa electroluminiscente formada por una película de componentes orgánicos que reaccionan a una determinada estimulación eléctrica, generando y emitiendo luz por sí mismos.

Si nos preguntan si en un futuro no muy lejano veremos carteles de publicidad que actúen como fuentes de luz para iluminar espacios generales, paredes que se iluminen por sí solas o libros electrónicos que se puedan enrollar y guardar en el bolso, lo más probable es que pensemos que es imposible. Sin embargo, gracias a la tecnología OLED todo esto y mucho más, está a punto de convertirse en realidad.

Esta tecnología empezó a estudiarse en los años 70 con la crisis del petróleo, que empujó a buscar alternativas orgánicas y más baratas para la fabricación de los componentes de pantallas. Más tarde, en el año 2000 Heeger, MacDiarmid & Shirakawa recibieron el premio Nobel de Química por el ‘descubrimiento y desarrollo de conductividad en polímeros orgánicos’.

En términos generales, un OLED está compuesto por dos finas capas orgánicas: capa de emisión y capa de conducción, que a la vez están comprendidas entre una fina película que hace de terminal ánodo y otra igual que hace de cátodo. En general estas capas están hechas de moléculas o polímeros que conducen la electricidad. Sus niveles de conductividad eléctrica van desde los niveles aisladores hasta los conductores, y por ello se llaman semiconductores orgánicos. La elección de los materiales orgánicos y la estructura de las capas determinan las características de funcionamiento del dispositivo: color emitido, tiempo de vida y eficiencia energética.

Características de la tecnología OLED

A diferencia de los LED, LCD y pantallas de plasma, la tecnología OLED no requiere retroiluminación, con el ahorro energético que ello supone, ya que necesita menos energía para funcionar. Esto revierte en la mejor conservación del medioambiente y de paso, en una reducción importante de la factura de la luz.

Por otra parte, el hecho de que un elemento OLED apagado realmente no consume nada de luz, también ayuda a este ahorro, sin olvidar que necesitan menos potencia de luz para mostrar imágenes y cuando son alimentados desde una batería pueden operar largamente con la misma carga.

Los dispositivos OLED son más delgados y flexibles, ya que el sustrato de impresión puede ser el plástico, lo cual posibilita poder enrollar y doblar las pantallas sin ningún problema. Los píxeles de OLED emiten luz directamente. Por ello posibilitan un rango más grande de colores, más brillo y contrastes y más ángulo de visión.

Un futuro lleno de nuevas posibilidades

La tecnología está todavía en pleno desarrollo. De momento existen limitacionesen cuanto al tamaño, por ejemplo, ya que aún solo están disponibles formatos pequeños, pero se espera que en corto plazo hagan aparición pantallas de 42 o incluso de 60 pulgadas.

Así, en un futuro no muy lejano nos podremos encontrar con realidades tan impensables hasta ahora como pantallas plegables adaptables a ropa o a tejidos, una tapicería que ilumine una habitación de la misma forma que lo hace una ventana, ordenadores plegables o papel electrónico.

Podremos decorar nuestras casas u oficinas con pegatinas que iluminarán por sí mismas o pintar nuestras paredes con pintura fabricada con material de diodos OLED, lo cual permitirá hacer de la propia pared una pantalla de televisión o una lámpara emisora de luz.

Como ejemplo de una realidad, podemos citar un teclado que dispone de tecnología OLED en sus teclas y que cambia su dibujo dependiendo del uso que le vayamos a dar al teclado, pasando de letras a las típicas flechas de dirección para juegos o hasta el símbolo de acceso a los programas que le hayamos definido.